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Zaidy Mora Quintero | El enfrentamiento decisivo por el campeonato mundial de ajedrez

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Zaidy Mora Quintero, muestra su interés por uno de los deportes más estratégicos que existe y de la interesante batalla entre los jugadores más prestigiosos

Magnus Carlsen VS Sergey Karjakin

Zaidy Mora Quintero | El enfrentamiento decisivo por el campeonato mundial de ajedrez Magnus Carlsen VS Sergey Karjakin

Su intensa lucha por el campeonato mundial.

En Nueva York, a escasa distancia de donde se eleva hacia el cielo, metafórica, falocrática, la Torre Trump, se está dilucidando desde el viernes la supremacía en el ajedrez. Partida a partida. El noruego Magnus Carlsen (campeón) y el ruso Sergey Karjakin (aspirante) compiten por el título mundial.

Se firman tablas después de 7 horas de partida en la 4 ronda.

Serguei Karjakin parece empeñado en seguir emulando a Houdini, protagonizando una escapada milagrosa tras haber cometido un error que dejó de nuevo a Magnus Carlsen con una ventaja que parecía decisiva. Por segunda jornada consecutiva, el ruso se vio obligado a defender su posición durante casi siete horas, pero lo hizo con tal virtuosismo que, a pesar de que el Campeón ha tenido la iniciativa en prácticamente todas las partidas, es el aspirante quien llega a la jornada de descanso con una inyección de moral.

Carlsen consiguió tender una trampa muy astuta hacia el final de la apertura, tentando a su oponente a embarcarse en una jugada, 18.Axh6, que resultaba más complicada de lo que parecía. Karjakin omitió la respuesta que el noruego le tenía preparada; como suele pasar en estos casos, al verse cogido por sorpresa perdió la concentración y su siguiente jugada (19.Axc4) fue un claro error que le dejaba en una posición muy difícil.

Todo parecía indicar que Carlsen tenía una oportunidad inmejorable de asestar un golpe decisivo, anotándose una victoria con negras justo antes del día de descanso – un detalle que aumentaría el castigo psicológico del resultado. Pero Karjakin dejó claro que saca lo mejor de sí mismo cuando se le pone contra las cuerdas: su virtuosismo defensivo superó una vez más la proverbial habilidad de Carlsen para convertir hasta la más mínima ventaja. Sus jugadas defensivas 37.h4 y 43.g4 son probablemente de las mayores brillanteces que hemos visto hasta ahora en este mundial.

“He subestimado los recursos defensivos de Sergey, y no he visto que podía construir una fortaleza”, declaró un contrariado Carlsen en la rueda de prensa. “Pero es mejor empatar atacando que defendiendo. No es ningún desastre que el marcador esté igualado tras cuatro partidas”. Por su parte Karjakin no escondió su alivio: “Estoy feliz de seguir con vida y no haber perdido ninguna partida”.

Tras cuatro empates, el marcador del duelo, con un millón de dólares en juego, queda en 2-2. La quinta partida se disputará el jueves 17.

El origen de los protagonistas presenta una batalla que revivirá los duelos durante la Guerra Fría entre Bobby Fisher y Boris Spassky. Rusia, que nunca ha dejado de considerar el ajedrez como un arma geopolítica, aspira a alzarse con el trono después de que Kramnik lo perdiese hace 10 años. Pero para ello, el aspirante Karjakin, número nueve del mundo, tendrá que superar al genio más sorprendente de los últimos años, el mayor talento de occidente tras Bobby Fisher y el jugador que mejor se desenvuelve con el entorno tecnológico, el noruego Carlsen.

Justo cuando la relación entre occidente y Rusia registra fuertes tensiones debido a su oposición en el conflicto de Siria y a la crisis en Ucrania, con el añadido de la inestabilidad que ha provocado la victoria de Donald Trump, el ajedrez mundial plantea una nueva batalla entre símbolos opuestos. Carlsen ha sido, desde su llegada al trono en 2006, un campeón tímido pero acorde con su tiempo. Como el resto de deportistas de elite se ha convertido en un símbolo para los grandes patrocinadores provenientes de la Gran Manzana. Y no hay duda de que su origen occidental es un acicate para su rival ruso.

Con tan solo 12 años de edad, Karjakin, se convirtió en el jugador más joven en ser Gran Maestro.

En el terreno ajedrecístico, Karjakin es uno de los talentos más precoces de la historia. Tenía sólo 12 años y siete meses de edad cuando, en agosto de 2002, se convirtió en el jugador más joven en ser gran maestro. Su irrupción le permitió ser uno de los asesores del campeón del mundo (FIDE, 2002-2004) ucraniano Ponomariov. Pero su, durante mucho tiempo, mejor amigo terminó repudiándolo cuando Serguéi eligió la protección y patrocinio de Putin.

El presidente ruso se ha declarado fan de Karjakin y acude a sus partidas como un aficionado más para mostrarle su apoyo. La ascendencia del presidente dentro de la Federación Internacional de Ajedrez (FIDE) es mayúscula y no ha dejado de crecer desde que Kirsan Ilyumzhinov preside el organismo. Curiosamente Ilyumzhinov no podrá acudir a la disputa del torneo al no poder viajar a Estados Unidos desde que su nombre fue incluido en una lista negra por su presunto apoyo al régimen sirio. No hay que olvidar que uno de los patrocinadores del torneo es PhosAgro, empresa controlada por Vladimir Litvinenko, jefe de campaña de Putin en las elecciones de 2000 y 2004.

Con un jugador ruso y otro occidental, el campeonato recuerda, salvando las distancias, al de julio de 1972. La llamada ‘partida del siglo’ disputada en plena Guerra Fría que el excéntrico gran maestro estadounidense Bobby Fischer ganó al soviético Boris Spassky. El socialismo y el capitalismo dirimieron mediante un tablero una de las tantas batallas simbólicas de aquel conflicto. El orden mundial ha cambiado desde entonces, pero el ajedrez sigue siendo un instrumento de gran importancia moral.

Más de 30 años después se sentarán frente a frente dos jugadores cuya polarización nació ya en su juventud. Carlsen y Karjakin son los talentos más precoces de la historia de este deporte, con permiso de Fisher. Ambos tienen 26 años, y aunque la progresión del noruego ha sido mayor en los últimos años, el ruso se ha preparado a conciencia para el duelo. Con ellos ha vuelto la fascinación por una disciplina que en las últimas décadas se había empobrecido. Carlsen, por ser el gran referente de una generación, y Karjakin, por encarnar la exitosa tradición rusa, representarán el regreso de la Guerra Fría.

Mora Quintero Zaidy .

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